viernes, 5 de septiembre de 2014

Injusticias! Que no se te suban a la moto.

Hay veces en los que uno se siente como un viejo rinoceronte cansado, harto de todo, hastiado profundamente, y aún gozando salud  vigorosa, sentirse enfermo.

Por mucho autocontrol que uno tenga, es díficil evitar que este tipo de malestar psíquico afecte a nuestro manejo de la moto. Puede generarnos ganas de abrir gas y que sea lo que dios quiera, o ir de paseo, desganado y descentrado. Cualquiera de las opciones es fatal

Uno percibe injusticias allá donde repose su mirada, y no verlas es cegera absoluta, voluntaria o inconsciente, en caso de ceguera inconsciente, ... ¿vaya suerte no? Buena señal, todo va bien, y en caso de ceguera voluntaria, ... ¿Para que amargarse si no se puede hacer nada al respecto?

Todo está perdido, cuando los buenos son objeto de burla, y los malos sirven de ejemplo. Sócrates.

Así de fácil lo resume este viejo filósofo que no se cansa de enseñarnos lo evidente, que por antiguo que resuene su memoria por mas de 2000 años atrás, el mal del que nos previene no es invento moderno, y viviéndolo tan a menudo en tiempos difíciles como los nuestros, uno se cuestiona si quizás, mediante un proceder diferente, no se puede revertir la situación, al menos a nivel individual.

¿Y cómo? Aprendiendo a emitir juicios falsos con vehemencia y fuerza en la voz, de tal manera que nadie cuestione la veracidad de tus falsas palabras, acallando al que exige justicia apelando a su egoismo, potenciando al inutil en detrimento del válido, controlando los egos, aumentando el orgullo del vanidoso y pisoteando la pasividad del humilde. Es el secreto para llegar alto. Fuera escrúpulos! Encerrad la ética! Acallad a la moral! y subiréis y subiréis y subiréis....

Hasta que un día, a consecencia de la cobardía que empujó al ambicioso a lograr su objetivo de poder, termine por cometer crueles actos de repudia contra subordinados abnegados en acatar órdenes contradictorias y lograr objetivos inabarcables. Mal rollo en la oficina. Gritos, aspavientos del directivo de no mas de 27 años, y el currante de 38 recoje su escritorio, se sienta en su moto, y pensativo vuelve a casa, tranquilo pero abatido, y a menos velocidad de lo establecido. Impacto por alcance, muerte, mutilación, que mas dá.

Al becario que acaba de empezar, y se encuentra el mismo caos en la misma oficina, le puede la rabia, le inunda la ira, y dispuesto a cambiar el mundo, sube en su montura, abre gas, primera, segunda, y prieta fuerte en tercera, gas a fondo, la rabia se ceba con las revoluciones y todo acaba bruscamente. Otro que se queda en la carretera por un mal día en el trabajo.

No permitas nunca que las emociones te obnibulen los sentidos, la moto debe ser una vía de escape.

Por muy difícil que haya sido el día, cuando te subas a la moto, piensa en la fortuna que supone su manejo, los problemas te van a esperar el día siguiente donde los dejaste, no pienses en ellos que no los vas a evitar, salvo que los quieras acrecentar o transformar en una catástrofe.

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